Escultura

“L’ESTUDIANT DE FILOSOFIA I LLETRES” FERRO OXIDAT 71 CMS. BARCELONA 2000

Creador de volúmenes, la obra de Pele Torres destaca por su rotundidad en perfecta simbiosis con la naturaleza y por la pureza de sus formas, así como la contundencia de los materiales empleados.

Como orfebre conjuga una perfecta unión entre la aridez del hierro con otros materiales más nobles como el oro, las perlas o los brillantes, dotándolos de la delicadeza propia de quien busca y encuentra en su obra la materialización de su espíritu.

La exposición de Pele Torres es el fruto de una evolución de su arte, coherente, y por lo tanto, de alguna manera esperada: nos muestra la dicotomía de su obra, divida en dos partes tan aparentemente distantes y tan especialmente unidas. Por un lado, la “gran” escultura y por otro la “pequeña” orfebrería.

Piezas de joyería por una parte, que tienen vocación monumentales de sus formas sobrias y que nos retrotraen a los arcaicos amuletos de abstracta geometría celta, mientras que, por la otra, su escultura de gran formato tiene también la intencionalidad indisimulada de aspirar a una existencia totémica, buscando así su esencia en el puro hecho de existir.

Este fenómeno, esta especie de danza, desde la pequeña obra de orfebrería a la gran escultura, no es un hecho precisamente ajeno a la trayectoria de muchos de nuestros artistas hispanos.

Recordemos a Julio González, formándose en su adolescencia en el taller paterno de orfebrería para pasar luego a ser el más importante escultor de las vanguardias del siglo XX; o si pensamos en Paco Furrio, más conocido entre nosotros por su preciosa labor de joyería que por su gran escultura, porque hasta sus más grandes proyectos monumentales empalidecen ante la magia de sus piezas de orfebre. Citemos también a Eduardo Chillida, con sus medallas, con sus collares, con sus anillos.

Estas piezas de Pele Torres, unas y otras, sean de grande o pequeño formato, nos hacen recordar el largo camino recorrido en las técnicas del volumen por los recios escultores del hierro y sus compleja significación. Aquí está también el recuerdo de Jorge Oteiza y sus cajas metafísicas, dulcificadas por un talante distingo que las desinhibe y las libera de una adustez que el escultor no queire para ellas.

Por ello quizá, al igual que los finos brillantes se adosan tangencialmente a los rígidos colgantes rompiendo su severidad, en ls grandes esculturas son pequeñas esferas las que juegan, también tangentes, a colocarse en los intersticios, invadiendo un espacio que no es sólo suyo. Nos sorprenden y  nos golpean visualmente estas pequeñas esferas impertinentes que chocan con las aristas del hierro oxidado y lo desafían.

Tenemos ante nosotros un tratamiento metalúrgico de la joya sin pretender la ostentación de su valor de mercado y un tratamiento percocero del hierro para alcanzar su máxima proyección estética.

Florencio Arnán y Lombarte

Catedrático de Artes Plásticas y Diseño

Académico C. de la Real de Bellas Artes de San Fernando

Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte

Fundador del Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza

EIVISSA 2006

“HOMENATGE ALS PAÏSOS CATALANS” Hierro oxidado 30 x 20 x 20 cms. Barcelona 1995

“ELS BRAÇOS OBERTS AL MON” FERRO OXIDAT 195 CMS. EIVISSA 2000

sep 30, 2010
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